La guerra de Ucrania

El conflicto del que nadie habla

El ambiente tenso no se puede ocultar, tampoco el miedo y la frustración de seres humanos que día a día ven cómo su nación se sume en el infierno: la única diferencia entre su país y ese lugar en que muchos tememos terminar es que aquí es frío y olvidado. 

Podríamos pensar que el país del que hablamos es Siria, Yemen, Corea del Norte o alguna otra nación que ha robado los reflectores de la desgracia, pero no, en esta ocasión hablamos de Ucrania, un país europeo que desde hace años vive su propio castigo por creer en eso que en otros lados nos damos el lujo de llamar “democracia y libertad”. 

2014 fue el año donde estalló el conflicto armado entre las fuerzas separatistas apoyadas por Rusia y las del gobierno ucraniano, apoyadas por Estados Unidos. Hoy, con una cifra aterradora de casi 10 mil personas asesinadas, la violencia golpea a Ucrania, pero parece que todos se han olvidado de ello.

Tal vez es duro enfrentar la realidad, aquella que nos demuestra con el pasar de los siglos que no hay país que pueda tener un día en paz y termina por ganar el “si no me pasa a mí, qué rayos me importa”. Tal vez esa analogía sea cierta y vigente, pero entonces por qué existe más indignación y cobertura de algunos conflictos que de otros.

¿No todos somos seres humanos que habitamos el mismo planeta?

Ucrania es ejemplo de ese silencio y desinterés, a pesar de que desde que comenzaron los derramamientos de sangre en el este del país, más de 1 millón de personas han tenido que huir de sus hogares. Los otros cientos de miles que se han quedado a luchar, tienen que sortear la vida entre francotiradores, ametralladoras y minas. 

Muchas de esas personas que se niegan a abandonar su amado país, son ancianos frágiles que simplemente no quieren irse del lugar en el que están sus raíces.

«Mis hijos nacieron aquí. Quiero que esta tierra sea de mis nietos y yo quiero vivir aquí», indicó con tristeza a la BBC Jelena Makrinchok, mujer que se alistó al ejército ucraniano cuando empezó el conflicto. 

Aquella diferencia de pensamientos levanta la duda entre todos los habitantes sobre en quién se puede confiar. Esta pregunta cierra aún más las posibilidades de que Ucrania pueda volver a ver la paz, por lo menos no en muchos años. Mientras la guerra sigue, las conversaciones de paz son cada vez menos frecuentes.

 En estos momentos, tanto Ucrania como los rebeldes parecen ir en direcciones opuestas, pues el presidente ucraniano Petró Poroshenko viajó recientemente a Washington para que Donald Trump le prometiera mantener su apoyo que una vez le dio la administración de Obama.

Por su parte, esta misma semana el jefe de Estado de Donetsk, una pequeña ciudad ucraniana situada en el margen del río Kalmius, Alexandr Zajárchenko, anunció la creación de un nuevo país llamado Malarossiya (pequeña Rusia), en un claro apoyo a Rusia.

 Ucrania es uno de esos países a quien nadie le importa lo que le pase, pero claro ¿por qué habría de importarme si no me afecta a mí?

DATO: Debido a su importancia geoestratégica, Ucrania ha sido siempre un territorio de gran importancia para los intereses de las “grandes” naciones o mejor dicho, Rusia y Estados Unidos.

Los problemas sociales en Ucrania tienen todo un trasfondo histórico, pero un detonante especial fue en 2013 cuando renunció a su cargo el presidente Víktor Yanukóvich, ocasionando una segunda transición en donde se enfrentó la Ucrania tradicional y la Ucrania pro-Rusia.